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Escrito y fotografía: Nael French (American University)

Al oeste de la Plaza Mayor, cerca de la arquitectura barroca de la Basílica Pontificia de San Miguel, te espera el Mercado de San Miguel, donde podrás disfrutar  de la mejor comida gourmet que te ofrece la ciudad de Madrid.

La primera vez que lo visité había mucho espacio para sentarse, pero  la mejor experiencia es comer mientras que se está de pie en alguna de sus barras, cerca de otra gente que encontrarás en todas las  direcciones, mientras puedes contemplar el quehacer de los trabajadores de cada puesto, y la gente que entra y sale del mercado.

Se puede comprar comida de buena calidad, como carne o queso, para llevar a casa, pero lo mejor es la comida ya preparada. Disfruté de una tosta con jamón, tomate, algunas verduras, aceite de oliva, y la mozzarella mas fresca que he comido; helado de chocolate con una crema de chocolate blanco que se solidifica al echarlo por encima; y el postre mas icónico de España: churros dulces con una taza de chocolate caliente, que reparó mi alma en un día frío en febrero.

En mi opinión, uno de los más imprescindibles de todo el mercado, es el puesto de Picolisto, que cocina tortillas artesanas al momento de pedir. Para un extranjero que nunca ha viajado a España, es posible que conozca la tortilla como un tipo de pan, pero la tortilla española es mucho más que una tortilla: es una de las comidas más ricas hecha con huevos y patatas. A mi, normalmente no me gusta mucho comer las patatas, pero cuando comí mi tortilla con queso Camembert, cebolla caramelizada, y un trozo de pan, yo entendí inmediatamente como estos sabores españoles pueden ser tan populares. La estrategia adecuada es comer las partes de la tortilla sin queso, cebolla, o cualquier otro ingrediente, al mismo tiempo que comes una parte igual del pan. Si no tienes pan, cómelo siempre en proporción con toda tu otra comida.