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Escrito y fotografía por Summer Cirino (American University)

Creo firmemente en el beneficio de asistir a clases de cocina, si te es posible, en tus viajes a otras ciudades o países, así como también en tu ciudad, para conocer mejor las peculiaridades de su gastronomía. Por eso, como estudiante y turista, que pasaré una temporada en España, me decidí a ir a una clase de cocina en la escuela Apetit’Oh!, ubicada cerca de la estación de Metro de Pacífico, y fue una experiencia increíble. 

La escuela de cocina Apetit’Oh!

Apetit’Oh! es una escuela de cocina dirigida por dos mujeres: Viviana Muriel Echeverry, la chef, y Pilar Martin Zafra, la coach y experta en inteligencia emocional. La escuela nació hace 10 años y ofrece clases y eventos privados, clases públicas y mucho más.

Dentro de la escuela

En el menú de mi clase, había 5 recetas: gazpacho, tortilla de patatas (sí, CON cebolla, el plato mejora), paella mixta, paella vegetariana y tarta de Santiago. El propósito de la clase fue para todos aprender sobre la gastronomía típica de toda España, mientras aprendes la historia de cada plato a través de la cocina. 

Yo cortando patatas

Cuando llegué a la escuela, me lavé las manos y me puse un delantal. Asistí a la clase con otros estudiantes de mi programa de estudios extranjeros; todos tuvimos diferentes tareas preparando varios ingredientes para las recetas. En mi zona de trabajo, mi misión consistía en cortar y pelar patatas, calabacín y otras verduras, mientras mis compañeros estaban preparando la carne, mezclando los ingredientes para el pastel y el gazpacho, para que toda la comida estuviera terminada a la misma vez. 

La paella

A lo largo de toda la clase, nos turnamos haciendo varios trabajos, como remover la paella, voltear la tortilla o agregar especias. La chef que impartió la clase, Gloria, nos guio a través de las recetas y nos explicó cómo hacer todo para que aun los cocineros más inexpertos pudieran entender y participar. Ella fue muy paciente y nos explicó todo, desde técnicas hasta historia cultural. Pasadas alrededor de una hora y media, pudimos disfrutar de los frutos de nuestro trabajo. 

¡Todo el mundo está cocinando!

Esta experiencia fue una de mis favoritas en Madrid hasta ahora. Creo que una clase de cocina tiene muchos beneficios, tanto para madrileños como para turistas. Además de aprender recetas clásicas de España, la clase fue impartida totalmente en español (pero existe la opción de clases en inglés), por lo que yo aprendí mucho vocabulario nuevo en relación con la cocina. Adicionalmente, es una oportunidad de aprender nuevas técnicas de cocina, como la manera correcta de cortar verduras, como freír el ajo y la cebolla perfectamente, o la cantidad exacta de especias para agregar a un plato. Sobre todo, lo más importante de la clase es comer la comida que preparaste mientras tienes una mayor comprensión y apreciación de su procedencia y el contexto histórico que rodea sus orígenes.

Si quieres asistir a una clase en la escuela de cocina Apetit’Oh!, sus cursos están publicados en su web aquí. La escuela tiene clases para todos los niveles desde principiantes. Puedes coger clases sueltas por 50€, 4 clases al mes por 180€ o el curso completo de 12 clases por 390€. Las clases son semanales, y el horario con las recetas para cada clase está detallado en su sitio web.

Tarta De Santiago

Si quieres conocer los secretos culinarios de España, o saber más sobre la historia de los platos que has disfrutado toda tu vida como madrileño, te recomiendo que asistas a una clase de cocina en Apetit’Oh!